Compartimos algunas fotos de la jornada de difusión realizada el día viernes 27 de marzo en la Plaza Sarmiento en la ciudad de Rosario por la libertad y absolución de los compañeros petroleros.
¡LIBERTAD A LOS PETROLEROS DE LAS HERAS!
¡CONTRA EL ESTADO Y SUS CÁRCELES!
martes, 7 de abril de 2015
jueves, 18 de diciembre de 2014
JORNADA DE DIFUSIÓN - A UN AÑO DE LA CONDENA
El viernes 12 de diciembre del 2014, a un año de la condena a cadena perpetua de los petroleros de Las Heras, realizamos en la ciudad de Rosario una jornada de difusión solidaria por su libertad y absolución, contra el Estado y sus cárceles. A continuación compartimos el material difundido durante el encuentro. ¡Contra la represión! ¡Solidaridad y lucha!
12 de Diciembre 2014
¡LIBERTAD A LOS PETROLEROS DE LAS HERAS!
1 AÑO CONDENADOS A CADENA PERPETUA
El día Viernes 12 de Diciembre del presente año, se cumple el primer
aniversario desde que la Cámara Oral Criminal de Caleta Olivia
(Provincia de Santa Cruz) condenó con duras penas a diez trabajadores de
Las Heras.
Los condenados fueron llevados a juicio acusados
por el homicidio del policía Jorge Sayago, ocurrido durante una
pueblada en 2006, la cual fuera provocada tras la detención de un
referente petrolero, en el marco de una lucha que estos venían librando
para lograr su encuadramiento sindical en la rama productiva que les
correspondía, incorporándose así a un convenio colectivo con mejores
escalas salariales y condiciones de trabajo. También demandaban la suba
del mínimo no imponible, monto a partir del cual los asalariados
tributan el impuesto a las ganancias.
Ramón Inocencio Cortez,
José Rosales y Hugo González fueron condenados a prisión perpetua por
homicidio agravado. Franco Padilla, por tener 14 años en el momento del
hecho, fue sometido a “tratamiento tutelar”. Pablo Mansilla, Carlos
Mansilla, Daniel Aguilar, Néstor Aguilar y Rubén Bach recibieron cinco
años de prisión por coacción agravada. Darío Catrihuala, quien
supuestamente disparó el arma contra Sayago y otros dos policías,
recibió también cinco años de prisión por lesiones graves calificadas.
Juan Pablo Bilbao y Alexis Pérez, quienes nunca fueron mencionados en
ninguna declaración durante ni previa al juicio, fueron sobreseídos.
Luego
de tres años de detención (2006-2009) en los que les arrancaron
testimonios a través de tortura física y psicológica se les rearmó la
causa en el 2010. Por la cual hoy el Estado intenta encarcelarlos de por
vida. A un año de su condena, lo único que ha sido probado fueron los
apremios y las torturas recibidas por los trabajadores, puesto que la
condena se baso en testimonios y sin ninguna prueba que de mayor
sustento jurídico.
Si en el número anterior decíamos que "Esta
región (por argentina), en particular, manifiesta además los indicios
de una reorganización formal del aparato represivo: el nombramiento de
ex represores en cargos estratégicos (Milani, Berni, etc.), la ley
anti-terrorista y el proyecto de ley anti-piquetes, la direccionalidad
de los aparatos de inteligencia (el Proyecto X, los casos de infiltrados
en organizaciones de izquierda), la militarización de ciudades, la
instalación de cámaras de seguridad, la incorporación de identificadores
biométricos en los nuevos DNI, etc." En el presente, intentaremos dejar
sentados acontecimientos que por su infamia condensan los aspectos mas
sobresalientes de la violencia estatal durante un periodo signado por el
recrudecimiento de la represión, sobre todo en la Zona Norte del Gran
Buenos Aires, donde a principio de año se produjeron cientos de
suspensiones y despidos que fueron impuestos por la patronal industrial,
con gendarmería en la calle, con caranchos que se tiraban arriba de los
autos, con infiltrados en las manifestaciones, con amenazas y
persecuciones por parte de los sindicatos a los que resistían. Aparte de
esto, en distintos puntos del país fueron encarcelados y liberados
compañeros y compañeras que reclamaban mejoras condiciones de trabajo,
el despliegue de las fuerzas armadas en las calles ha crecido, a la vez
que la desocupación y el costo de vida se disparan. A continuación mas
detalles sobre la vigilancia y el control del que hablamos:
PROYECTO X
Es
una unidad especial de Gendarmería Nacional Argentina que contaría con
una base de datos creada en el año 2002 y actualizada en el año 2006,
obtenida mediante inteligencia y espionaje sobre militantes y
organizaciones sociales. Esta base de datos permiten entrecruzar
información y acelerar el análisis de información. No es ninguna novedad
que el Estado tanto en democracia como en dictadura espía, controla y
vigila. Por lo tanto no vamos a solicitar que lo hagan en un marco de
legalidad. Mientras haya Estado habrá servicios de inteligencia y por lo
tanto espionaje.
LEY ANTITERRORISTA
Es
una reforma al código penal que tipifica el terrorismo y define las
“asociaciones ilícitas terroristas” como las que tienen como propósito
«aterrorizar a la población u obligar a un gobierno o a una organización
internacional a realizar un acto o abstenerse de hacerlo». A partir de
ahora, puede ser “terrorista” cualquier persona u organización acusada
de promover el odio, el terror, o que según el poderoso de turno ejerza
“coacción agravada”, definición que queda abierta para que, según la
ocasión, los jueces puedan calificar así la conducta que crean oportuna
castigar. Este tipo de leyes son impuestas a los mismos gobiernos por
las empresas que vienen a invertir a la región para asegurarse un mínimo
de paz social y de herramientas de castigo ante las probables protestas
por despidos, sueldos, desalojos y destrucción que la avaricia de
cualquier empresa multinacional genera.
CONDENA A TRABAJADORES ESTATALES
También
en Santa Cruz los trabajadores, Patricia Benítez, Juan Jose Vera,
Alberto Arteaga, Diego Reyes y Ernesto Gabriel Apendino fueron detenidos
el 13 de octubre de 2013 cuando reclamaban por apertura de paritarias,
mejoras en las condiciones de trabajo y aumento salarial. Fueron
acusados de incendiar un edificio publico, sin prueba alguna contra
ellos. A pesar de esto tambien fueron condenados pero quedaron libres
por haber cumplido más de un tercio de la pena. La enfermera Patricia
Benítez fue absuelta. Según Arteaga : "fue todo armado por el gobierno,
fue armado por los jueces, por los policías para que nosotros
termináramos presos y atacar a la gente de Río Gallegos para que no
salga más a pelear por aumento de sueldo". En Argentina al día de hoy,
hay mas de 5.000 procesados por luchar.
POLITICA DE ESTADO
Desde
1983 hasta nuestros días hay miles de casos de personas asesinadas por
la represión, CORREPI en su presentación anual del Archivo de casos de
personas asesinadas por el aparato represivo del estado, indica que "si
acotamos el análisis de los datos a los últimos 11 años y medio, se
advierten algunas diferencias significativas en los resultados que
permiten caracterizar mejor la forma en que se reprimió durante las dos
gestiones de gobierno kirchnerista: Total de asesinados por la represión
estatal 2003/2014: 2.710, que representa el 63,35% del total desde
diciembre de 1983."
INCREMENTAN LA PRESIÓN
En Buenos Aires 10.000 hombres y mujeres egresaron a fines de Noviembre y se incorporarán a la Policia Bonaerense. La cifra es extraordinaria dado que en años anteriores egresaban alrededor de 3.000 vigilantes por año. Los planes de Daniel Scioli es que a mediados del 2015 se implementen policías locales en los municipios y para este momento habrán 15.000 policías más. Por lo que la ya mencionada "participación policial en delitos comunes, vendiendo información, proveyendo zonas liberadas, proporcionando armas o interviniendo directamente en la organización de robos tipo comando, tráfico de drogas y autos robados, secuestros extorsivos, trata de personas, etc., incluso a veces como parte de “operaciones de prensa” para ganar prestigio desbaratando los ilícitos que ellos mismos generan, o para ganar espacios en sus disputas de poder internas." Se verá naturalmente incrementada.
En Buenos Aires 10.000 hombres y mujeres egresaron a fines de Noviembre y se incorporarán a la Policia Bonaerense. La cifra es extraordinaria dado que en años anteriores egresaban alrededor de 3.000 vigilantes por año. Los planes de Daniel Scioli es que a mediados del 2015 se implementen policías locales en los municipios y para este momento habrán 15.000 policías más. Por lo que la ya mencionada "participación policial en delitos comunes, vendiendo información, proveyendo zonas liberadas, proporcionando armas o interviniendo directamente en la organización de robos tipo comando, tráfico de drogas y autos robados, secuestros extorsivos, trata de personas, etc., incluso a veces como parte de “operaciones de prensa” para ganar prestigio desbaratando los ilícitos que ellos mismos generan, o para ganar espacios en sus disputas de poder internas." Se verá naturalmente incrementada.
¡Contra el mundo del dinero, de la propiedad privada y el estado, ese mundo es un insulto a la vida humana!
Hemos
intentado en este numero, presentar casos de control y represión
policial-estatal en la Argentina. Pero en otras partes del mundo los
conflictos y las luchas se multiplican también, por eso compartimos aquí
palabras y reflexiones en torno a problemáticas idénticas a las
nuestras.
La situación de nuestros compañeros/as por su
urgencia y gravedad nos alejan necesariamente de las soluciones
transmitidas por el miserable de Berni o políticos y sindicalistas, que
desde los medios de comunicación argumentan las causas de nuestros
problemas, los cuales tendrían un carácter local como la corrupción o
el desinterés de X funcionario.
La situación de nuestros
compañeros/as en esos "otros lugares del mundo" nos indican una vez más
que existen condiciones mundiales en las que hombres y mujeres somos
condenados a la miseria, a la enfermedad y la muerte. A lo largo y ancho
del mundo, el andamiaje jurídico, estatal, político y económico se hace
rápidamente visible a los ojos de aquellos que se presentan en
desobediencia. A ellos se los encarcela, se les escriben causas a
nuestras compañeras, se persigue a los combatientes y a sus seres
queridos, se despide o los separan de los demás compañeros de sector,
aquí y allá las medidas represivas por parte de los agentes del Estado
alcanzan a menudo la muerte de muchos a quienes hoy no nombramos o que
tampoco pertenecían necesariamente la clase trabajadora sindical o
políticamente organizada, pero pongamos por ejemplo los casos de
"gatillo fácil" en los que se asesina jóvenes de manera deliberada,
traemos a la memoria el caso del joven Franco Casco, desaparecido y
asesinado por policías de la comisaria 7ma en Rosario. También el caso
de los 43 estudiantes de México desaparecidos bajo circunstancias
distintas desde septiembre en el Estado Guerrero a manos de los perros
del orden y el narcotrafico. Nuestra posición debe ser invariablemente
contra el mundo de la mercancía que nos impone una totalidad de
privaciones generalizadas, esto es, que no solo "alimento", "tierra" o
"justicia", es lo que se nos niega sino también y ante todo, se nos
arrebata una vida digna de ser vivida.
Estamos en contra de
que el Estado reprima y estamos en contra del Estado como estructura de
poder que garantiza nuestro sometimiento al trabajo, a la economía y a
la moral burguesa. En contra de su monopolio de la violencia que se
presenta como orden, paz y consenso mientras que si la autodefensa de
los trabajadores y nuestros intereses se hace mediante la fuerza, si se
vence el terror que le tenemos a los uniformes y nos apropiamos de lo
que necesitamos, si paramos la producción o nos organizamos, a eso se le
llama terrorismo y asociación ilícita. Para eso abren mas cárceles y
ponen mas policía, solo bajo las condiciones de vida que se generan
durante el dominio criminal del Estado y el Capital sobre la vida, las
cárceles y la policía pueden ser considerados garantes del orden y no
asesinos a sueldo. ¡No son instituciones para satisfacer las
necesidades humanas sino para defender un orden social desigual a sangre
y fuego!
¡Contra la represión solidaridad y lucha!
Desde México
"Es
en este contexto que debemos extender entre nuestra clase la
solidaridad, una solidaridad viva, dejando de reproducir los discursos
que emanan de la burguesía y por el contrario analizar las formas y
métodos por los que intentan a toda costa dividirnos y polarizarnos más
de lo que ya estamos, (...) ¿A quién no le conviene que decenas de
hombres y mujeres eleven el tono de la protesta y ataquen la propiedad
privada y los símbolos de la mercancía y los edificios que defiende el
capital, que ostentan el poder y la opresión? Nosotros los explotados no
perdemos nada cuando esto es atacado en una manifestación legitima de
rabia, son ellos los que pierden; la policía no necesita de
provocaciones en las marchas, ellos siguen órdenes y si les ordenan
atacar un contingente de gente pacífica lo harán sin ningún
remordimiento, como históricamente lo han hecho.
Debemos
organizarnos llevando la bandera de la vida sobre la muerte que impone
el sistema, debemos abrazarnos como explotados, caminando libres,
caminando juntos, arremetiendo contra toda mistificación socialdemócrata
-que emana necesariamente del Estado y el capital- cualquier discurso
de ellos es maquinado deshonestamente, no debemos perder de vista que
somos nosotros y son ellos, no hay puntos medios, nunca los ha habido."
Fraternalmente ex presos y ahora procesados políticos. México D.F. Invierno de 2014
Desde la región francesa
- Carta abierta a la madre de Rémi Fraisse
A
continuación reproducimos algunos fragmentos de la carta abierta que
Farid El Yamni, hermano de Wissam, asesinado por la policía en 2012
envió a la madre de Rémi Fraisse, asesinado por la policía en las
primeras horas del 26 de octubre del 2014 durante una protesta contra
una represa a instalarse en el humedal de Testet, cerca de Toulouse. La
muerte de ambos jóvenes desato hechos de violencia y reclamos en las
calles:
3 de noviembre del 2014
Le escribo esta
carta en un tiempo que en París se condena a las manifestaciones
violentas y se alaba a las sentadas pacíficas. Perdí a mi hermano en
condiciones bastante similares a las que usted ha perdido a su hijo. Mi
hermano, que cuidó mucho de mi madre, nos dejó y no volverá. La pérdida
de mi hermano me causó un inmenso dolor que siento cada vez que el
Estado asesina otra vez. “Allí, donde crece el peligro, también crece lo
que salva”, dijo alguien. Cada vez que el Estado asesina también es una
oportunidad para pararlo, forzarle a cambiar, y devolver la dignidad
perdida a todxs lxs demás.La muerte de Rémi está ligada a mucho más que a
la historia de una vida; está ligada a la vida de todxs nosotrxs,
individual y colectivamente. La criminalización que ocurrió es terrible;
fue lo mismo para nosotrxs. Me di cuenta más tarde de que fue
deliberada. Sólo quería una cosa: que la Justicia llegase a la verdad y
devolviese la dignidad que mi hermano merecía, en calma, y que esa
historia beneficiase a todxs, a nosotrxs lxs gobernadxs con objeto de
querernos mejor, igual que a la policía para reconciliarlos con la
nación. Pensaba que la policía no podría aceptar asesinatos entre sus
filas, no la conocía lo suficiente entonces. Estaba equivocado. Los
barrios han ardido; llamamos a la calma: cada coche o contenedor quemado
era percibido como un insulto, como una espina en pleno corazón, una
espina que empujaban cada vez más adentro.
Luego pasó el
tiempo, nos prometieron la verdad, pero no nos dieron nada excepto
mentiras, nada excepto falsas promesas, como a muchxs otrxs antes de
nosotrxs. La gente nos lo avisó, pero no les creímos. François Hollande,
él mismo tomó a mi madre en sus brazos y le prometió que nos ayudaría a
arrojar luz a la muerte de su hijo. Sin justicia ni verdad, vivimos el
tiempo que pasaba como una sentencia de prisión. Estábamos aún en
prisión, asfixiando y pidiendo ayuda a la Justicia.Y entonces nos dimos
cuenta que nuestro caso no estaba aislado; otras tantas familias
experimentaron, y todavía experimentan, lo mismo. ¡Hay tantas
humillaciones y mutilaciones cometidas conscientemente por la policía y
encubiertas por la Justicia, tantas!
También descubrimos cómo piensa la policía, es algo escalofriante.(...)
Entiendo
las llamadas a la calma; nosotrxs hicimos lo mismo entonces. Usted
también tiene que entender que mucha gente ya no crea en este sistema
que da impunidad de facto a la policía. Tiene que entender que la
no-violencia es concebible sólo si supones que el oponente es capaz de
cuestionarse a sí mismo: ellos son humanamente incapaces de eso, porque
consideran que poner en cuestión a la policía significaría poner en
cuestión al Estado. Durante 40 años, la policía asesina con impunidad,
repetidamente. Durante 40 años, hemos estado presenciando el mismo
método de encubrimiento de los asesinatos del Estado, a pesar de los
vídeos, lxs testigos, las evidencias. Durante 40 años, hay sentadas,
manifestaciones, libros, declaraciones oficiales de políticos,
declaraciones dirigidas al ministro del interior. Durante 40 años, eso
no ha funcionado.
Aquí va como funciona: la agencia de
noticias AFP emite la historia de última hora, el fiscal miente, se abre
una investigación chapucera y de mala calidad que termina luego de
muchos años en una condena ridícula, o incluso una falta de condena. Lo
peor es que los que enterrarán el tema serán promocionados y los que
asesinaron a nuestrxs hermanxs, nuestrxs hijxs o amigxs serán tratados
como campeones por sus colegas. Esta es la realidad que usted va a
experimentar también.(...)
Le escribo esta carta a usted, y a
todxs lxs que lean mis palabras, para hacer saber que hoy, más que
nunca, entiendo cómo la no-violencia en cuestiones de crímenes de Estado
tiene sus límites. Porque por su impotencia, la no-violencia a veces es
más condenable, más mortal que la violencia misma. Los que nos
gobiernan son maliciosos, arribistas, sádicos y reincidentes. Hay que
echarlos fuera por todos los medios que sean necesarios.
Farid El Yamni, hermano de Wissam El Yamni, asesinado por la policía el 1 de enero del 2012 en Clermont-Ferrand.
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¡Abajo el Estado y sus cárceles!
¡Abajo el Capital!
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lunes, 8 de diciembre de 2014
JORNADA DE DIFUSIÓN en la ciudad de Rosario
A un año de la condena a cadena perpetua
JORNADA DE DIFUSIÓN: LIBERTAD A LOS PRESOS DE LAS HERAS
JORNADA DE DIFUSIÓN: LIBERTAD A LOS PRESOS DE LAS HERAS
Viernes 12 de diciembre a las 18.00 hs.
en Plaza Sarmiento (Entre Ríos y San Luis)
en Plaza Sarmiento (Entre Ríos y San Luis)
El día Viernes 12 de Diciembre del año 2014 se cumple un año desde que
la Cámara Oral Criminal de Caleta Olivia (Provincia de Santa Cruz)
condenó con duras penas a diez trabajadores de la ciudad de Las Heras.
Sin embargo, lo único que ha sido probado fueron los apremios y las
torturas a las que sometieron a los trabajadores, puesto que la condena
se basó en testimonios y sin ninguna prueba.
Invitamos este viernes 12 de Diciembre a una nueva jornada de difusión solidaria que estaremos realizando por la libertad y absolución de los petroleros de Las Heras.
Invitamos este viernes 12 de Diciembre a una nueva jornada de difusión solidaria que estaremos realizando por la libertad y absolución de los petroleros de Las Heras.
¡Contra el Estado y sus cárceles!
martes, 9 de septiembre de 2014
Recibimos la siguiente invitación de compañeros de la F.O.R.A a la jornada de difusión que se realizará por la libertad de los petroleros en la ciudad de Rosario, Sta. Fe:
VIERNES 11 DE SEPTIEMBRE a las 18:30 hs Plaza Montenegro (San Martin y San Juan) Estaremos realizando una jornada de difusión sobre la situación de los compañeros condenados a cadena perpetua por luchar en Las Heras, Provincia de Santa Cruz. ¡Por su libertad y absolución!
Sigamos fortaleciendo vínculos solidarios entre explotados y acciones de apoyo mutuo contra los patrones,¡Acérquense!
Sociedad de Resistencia de Oficios Varios ROSARIO
(F.O.R.A.-A.I.T.)
VIERNES 11 DE SEPTIEMBRE a las 18:30 hs Plaza Montenegro (San Martin y San Juan) Estaremos realizando una jornada de difusión sobre la situación de los compañeros condenados a cadena perpetua por luchar en Las Heras, Provincia de Santa Cruz. ¡Por su libertad y absolución!
Sigamos fortaleciendo vínculos solidarios entre explotados y acciones de apoyo mutuo contra los patrones,¡Acérquense!
Sociedad de Resistencia de Oficios Varios ROSARIO
(F.O.R.A.-A.I.T.)
domingo, 3 de agosto de 2014
Recomendamos: CUANDO LOS MALES LLEGAN...
Alerta antirrepresiva para contagiarla, mejorarla y hacerla práctica. Sobre la invasión de Gendarmería y la represión del Estado capitalista en la región argentina.
(...)Esta alerta antirrepresiva es impotente si seguimos siendo espectadores, si no la hacemos propia para contagiarla, mejorarla y hacerla práctica. Es nuestra responsabilidad responder o no responder ante la explotación y a la represión. De nosotros depende.
Julio de 2014, en algún lugar del estado argentino.
>>> Aquí el archivo para descargar e imprimir.
miércoles, 23 de julio de 2014
Programa de radio
Edición especial del programa de radio pampeano "Primero la libertad" sobre el caso de los compañeros de Las Heras basado en el boletín publicado en este blog.
>>> Click aquí para escuchar.
>>> Click aquí para escuchar.
domingo, 15 de junio de 2014
Material para difusión
El pueblo santacruceño de Las Heras había sido, desde su fundación como parada intermedia del ferrocarril, un pueblo patagónico de no más de mil habitantes. Fue con la llegada de YPF, en los años ’60, que se inició un marcado crecimiento demográfico. Paralelo a éste, los propietarios de las estancias comenzaron a vender sus terrenos para la instalación de pozos, disminuyendo paulatinamente la actividad ganadera. Esta dependencia respecto a las actividades petroleras, hizo que el pueblo parezca más un ingenio, o un campamento corporativo, que un pueblo propiamente dicho.
La privatización
de YPF, en 1991, tuvo por estas razones, un profundo y devastador impacto en el
pueblo. Cabe recordar que el mayor impulso a esta medida vino de la mano de la
OFEPHI, organización que nuclea a las gobernaciones de las provincias
petroleras y cuya presidencia era ejercida justamente por el entonces
gobernador de Santa Cruz, Néstor Kirchner. Por el remate de la empresa, las
provincias de la OFEPHI recibieron cuantiosas sumas monetarias. La gobernación
santacruceña adquirió, con parte de ese dinero, acciones de Repsol-YPF,
transformándose en accionista de la misma.
La población local
fue blanco no solo de todos los ajustes salariales del gobierno provincial y nacional,
sino también de las estrategias precarizantes de las empresas petroleras. Esto,
que no ha cambiado en la última década, moldea todavía hoy el panorama social
de Las Heras. Una gran cantidad de trabajadores son llevados por las empresas
desde distantes localidades para ejecutar trabajos por tiempos limitados. Por
supuesto son moneda corriente los contratos “flexibilizados”, que hacen
depender al trabajador de la renovación
del contrato mes a mes. Los salarios son relativamente bajos cuando se
considera el coste de vida de la región y el riesgo físico del trabajo en los
pozos petroleros.
Las estrategias
de flexibilización, precarización y tercerización encuentran allí su expresión
más pura. En 1995 el desempleo trepó al 25% y 7000 personas emigraron. La
población local, predominantemente masculina, registró fuertes problemas de
alcoholismo y de violencia familiar y callejera. Entre 1997 y 1999 veintidós
adolescentes y niños protagonizaron suicidios y, otros tantos, intentos
fallidos.
La situación de
los trabajadores revela además la complicidad de la burocracia sindical para
con la patronal. Mientras el secretario general de los petroleros declaraba: «acompañamos al compañero Kirchner desde 1987»[1],
los trabajadores de las compañías tercerizadoras estaban incluidos bajo
convenios funcionales a la patronal. Ese es el caso de los empleados de Indus
(una contratista de YPF) que estaban encuadrados como trabajadores de la
construcción, en un convenio de UOCRA, de forma que su salario era muy inferior
al del resto de los petroleros.
A fines del 2005
los trabajadores bajo ese convenio obtienen un tímido aumento salarial que
busca compensar la creciente inflación. Sin embargo, este aumento hace que su
salario sobrepase el mínimo no imponible del impuesto a las ganancias,
establecido en 1992. El 23 de diciembre los trabajadores entran en conocimiento
de que por este impuesto no se les pagará el aguinaldo. Tras hacer un
infructuoso reclamo, los trabajadores de Indus organizan una asamblea en la que
deciden hacer un paro por tres días. La medida inicia el 26 de diciembre del
2006 y a ella se adhieren los trabajadores de Serpecom Metrapek. Finalmente la
patronal accede a pagar el aguinaldo.
Es gracias a esa
medida de lucha que los trabajadores “de la construcción” de Las Heras entran
en contacto con delegados de trabajadores petroleros de varias empresas. Estos
últimos estaban planificando tomar medidas por el mismo reclamo y querían la
colaboración de los compañeros de Las Heras. Ambos grupos acuerdan plegarse a
una misma medida de lucha para reclamar por la suba del mínimo no imponible del
impuesto a las ganancias, que afectaba a los petroleros y para que los
trabajadores bajo el convenio de la UOCRA pasen al convenio que les correspondía,
el de los petroleros.
El 23 de enero
los trabajadores lanzan un nuevo paro, pero los petroleros no se unen: pese a
las intenciones de los delegados, siguen debatiendo en asamblea si adherir o no
a la medida. Los trabajadores bloquean los accesos a los pozos, para que los
petroleros no puedan trabajar, logrando a la vez debatir con ellos. El tercer
día de paro ejecutivos de YPF y miembros de la UOCRA convocan a los
trabajadores a una reunión en el Ministerio de Trabajo, proponiéndoles la firma
de un acta donde se comprometían a traspasarlos al convenio de los petroleros,
pero a condición de desistir del paro y no plegarse a la medida de lucha que
los petroleros estaban todavía debatiendo. Mientras esto sucedía, algunos
delegados iban siguiendo la asamblea de los petroleros, que se trasmitía
radialmente. «Entonces, en un momento [los petroleros]
dijeron: “Bueno, ¿vamos al paro o no vamos al paro?”. Y el grito de todos los
petroleros fue: “¡Vamos al paro!”. Ahí nos invadió la alegría a todos nosotros,
el abrazo entre todos los compañeros porque íbamos a tener un apoyo. Porque
hasta ese momento lo que íbamos a tener era un papel, una promesa con el
Ministerio de Trabajo y todo lo demás, una promesa… Pero habíamos escuchado esa
fuerza de los trabajadores y la alegría nos invadió, nos caían lágrimas de lo
contentos que estábamos. “Vamos al paro, se va todo a la mierda”, dijimos los
delegados y subdelegados de las empresas. Dejamos todo y nos fuimos. Nos fuimos
y continuamos el paro. Se nos unieron los petroleros y fue así que estuvimos
varios días. Nos organizamos. Con los petroleros, con los delegados, dijimos
que iba a haber un vocero para que nadie anduviera hablando por ahí, porque
siempre la prensa preguntaba y preguntaba y nos preguntaban a todos. Entonces,
para que no hubiera una mala comunicación, quedamos en que todo lo que se
decía, lo decía el vocero. Se eligió a Mario Navarro como vocero. Él decía todo
lo que salía de nosotros. Fueron varios días de piquetes. En total, veintitrés
días de paro. Fue muy largo. Para febrero ya había llegado la GEOP (Grupo
Especial de Operaciones Policiales), habían llenado Las Heras. No se podía
salir a la calle por la noche. Allanaban los boliches, pedían documentos por
todos lados. Estaba militarizado. Los mismos compañeros que estaban de paro
tenían muchísimo miedo, porque al salir te hacían cagar. Si salías de noche y
tenías cabello largo, te pelaban. En serio, es posta: eso pasaba cuando
estábamos de paro. Le hacían tener miedo a la gente, el miedo era terrible
porque andaban en camionetas sin patente, se bajaban y eran robocops,
daban muchísimo miedo. Ya se sabía que iban a detener a los cabecillas de esto,
a los delegados. Había rumores por todos lados, por la radio, de lo que iba a
pasar. Ya se sabía.»[2]
LA BURGUESÍA RESPONDE
El 6 de febrero, luego de dar una entrevista en FM Radio Soberanía, la policía detiene a Navarro, y lo encierra en la alcaldía, sede policial desde enero de ese año. Cuando se busca averiguar las causas de la detención, la policía responde que Navarro estará incomunicado por 48 hs y que posteriormente serán publicadas las causas del arresto.
Aproximadamente
cien petroleros comienzan a reunirse frente a la alcaldía, desobedeciendo las
órdenes de dispersarse de la policía y reclamando la libertad de Navarro.
Tras efectuar dos
disparos al aire, la policía empieza a reprimir con balas de goma y gases
lacrimógenos, que son respondidos con piedras por parte de los manifestantes.
Los varios testimonios sobre lo que pasó a continuación son confusos y contradictorios.
Según Adrián Saucedo la policía efectuó una maniobra de pinzas en conjunto
con el GEOP.
Mientras tanto,
los petroleros que estaban llevando a cabo los piquetes se reúnen en la entrada
de Las Heras y desde allí marchan hasta la alcaldía donde, pese a los gases y
disparos de la policía, llegan a concentrarse mas de mil personas, revelando el
amplio apoyo popular de la población para con los trabajadores y la hostilidad
que los “agentes del orden” habían logrado ganarse.
«En un momento los policías apagaron las luces y
quedamos en medio de una oscuridad total. No dejaban de disparar. Fue una
eternidad. Nosotros pensábamos que tiraban con balas de plomo, escuchábamos el
ruido de los tiros y el sonido del silbido de las balas, que nos rozaba las caras,
todo sin detenerse, en medio de la oscuridad, y cuando corríamos se podía ver a
gente tirada en el piso y no se sabía si estaban heridas o qué. Todo en medio
del caos, hasta que de repente se empezó a escuchar el grito de que había caído
uno. “Cayó uno”, decían. Había un oficial tirado, y los otros oficiales lo
llevaban para adentro, y de la alcaldía salía la ambulancia. Nosotros no
sabíamos qué pasaba.»[3]
El policía muerto
era Jorge Sayago. Nacido en Formosa y radicado en Caleta Olivia, había sido
trasladado ese mismo día a Las Heras para “hacer algunas detenciones”. El
peritaje forense, llevado a cabo por el pediatra José R. Antipani, concluyó que
pese a la herida de bala y la puñalada, la causal de su muerte fue una
hemorragia intracraneal provocada por un golpe en la parte trasera del cráneo.
Sayago no había
sido el único herido, según los propios policías, otros cinco recibieron
impactos de balas en partes del cuerpo descubiertas por los chalecos antibalas.
Incluso las dos ambulancias que trasladaron a cuatro policías heridos primero,
y luego a Sayago, presentaban agujeros de balas. El entonces diario oficialista
Clarín reportaba que la comisaría había recibido la inverosímil cantidad de 130
impactos de balas.[4] Los
peritajes aseveraron que en los disparos se utilizó munición de calibre 22 de
punta hueca, prohibida por las convenciones internacionales de guerra desde
1899, pero usada por la Policía Federal. Otros ocho dijeron haber sido heridos
por piedras de los manifestantes. Luís Bicego, párroco de Las Heras declaró en
una entrevista que: «(…) después de algunos meses esos
policías me vinieron a ver para que los acompañara en el reclamo de sus
derechos porque, según me dijeron, no los habían indemnizado ni los habían
ascendido. Y fue entonces que me contaron que ellos, el grupo de policías,
venían esa noche de una Fiesta de las Cerezas de Los Antiguos. Y recibieron la
orden de entrar a Las Heras para controlar el reclamo, pero con la orden
expresa que tenía que suceder algo grande para que pudiera intervenir la
Gendarmería.»[5]
Efectivamente, el 9 de febrero comienzan a arribar efectivos de
gendarmería a Las Heras, enviados desde el gobierno nacional. Los petroleros
deciden no confrontar con ellos, y desalojan pacíficamente los piquetes. Con el
paso de los días, los efectivos de gendarmería llegaron a ser, según algunas
fuentes, más de 300, y a ellos se sumaron efectivos policiales y de
inteligencia.
Esta numerosa
presencia policial permite iniciar una persecución que evidencia estar
claramente destinada al desmantelamiento de la organización obrera. El mismo
párroco citado recuerda que: «Volví de Italia después de
una semana y acá había una cacería. Me hacía acordar la época de la represión
militar, que tuve que sufrir en Buenos Aires. Agarraban a uno, lo torturaban
para que dijera quién estaba al lado suyo aquella noche. Una cacería que hacía
el grupo especial. Retenían a los detenidos en cualquier lugar. Los golpeaban.
A los seis que fueron detenidos y llevados a Puerto Deseado los torturaron todo
el trayecto, que tiene más de 300 km de distancia. El comisario Masterano, que
recibió a los presos en Puerto Deseado, informó el estado de la golpiza y ese
informe le costó la carrera, ya que nunca más ascendió. La gente tenía miedo.
Por eso se empezó a refugiar en la escuela de la parroquia. La policía iba a
las casas. A un hermano de los imputados lo confundieron y entraron a la casa y
lo golpearon delante de la mujer y los hijos. Tenía problemas de columna y se
tuvo que operar. La gente se mantuvo refugiada en estas instalaciones durante
veinte días, había hasta cien personas en este lugar. La gente que había
quedado herida aquella noche se presentaba en el hospital y quedaba presa. (…)
Esas semanas parecían ser una copia de lo que sucedía bajo la dictadura.»[6]
Lo que hasta ese
momento había sido un cerco informativo sobre la lucha de los trabajadores, se
convirtió a partir del 8 de febrero en una avalancha desinformativa. La prensa
burguesa se enfocó en hacer resonar las versiones oficiales, incluso con todas
sus incoherencias. Si se cubrió la represión fue solo para darle el carácter de
“versiones” o “denuncias” (que evidentemente no merecían ser investigadas) para
ser posteriormente caracterizadas como “excesos” colaterales de la
investigación.
LA CONDENA
En junio del 2013
comenzó en Caleta Olivia el juicio oral por la muerte de Sayago. La
investigación previa, instruida por la jueza Graciela Ruata de Leone, no
investigó los rumores que decían que la multitud estaba infiltrada. Tampoco se
investigó la responsabilidad de la jerarquía policial y judicial que ordenó
reprimir una población que sobrepasaba y tenía rodeados a los efectivos y que
solo después de la muerte de Sayago ordenó liberar a Navarro. No se investigó a
los comisarios que estaban dentro de la comisaría, coordinando la represión con
el grupo GEOP y con el grupo de policías de Caleta Olivia.
Varios testigos,
que admitieron ser torturados o intimidados durante sus declaraciones,
afirmaron que los disparos provinieron de los rifles de dos hombres. Tal arma
nunca fue encontrada, aunque se le imputó a uno de los acusados la tenencia de
un revolver calibre 22. Las balas disparadas no pudieron ser auditadas para
establecer si ese arma había disparado porque estaban fragmentadas, algo común
en las municiones de punta hueca.
Lo único que fue
probado en el juicio fueron los vejámenes policiales, y que, los testimonios
arrancados con torturas e intimidaciones, eran tan incoherentes como los planes
policiales para establecer un chivo expiatorio. Se reconoció el uso de las
instalaciones de la vialidad municipal como centro clandestino de detención y
tortura, la utilización de vehículos sin patente para amedrentar e intimidar a
la población y a los abogados de la defensa.
Mientras esto
pasaba, algunos “sospechosos” ya estaban detenidos. «Estuve
tres años preso, conocí a mi hija estando preso, porque ella tenía un mes
cuando a mí me metieron preso. Me perdí de verla caminar por primera vez, me
perdí muchas cosas de mis hijos y no quiero seguir perdiéndome cosas de mi familia.»[7]
En diciembre de
ese mismo año “la justicia finalmente
llegó”, condenando sin pruebas a trece trabajadores minuciosamente
seleccionados, o bien por su participación gremial, o bien por “portación de
apellido”. Ramón Inocencio Cortez, José Rosales y Hugo González fueron
condenados a prisión perpetua por homicidio agravado. Franco Padilla, por tener
14 años en el momento del hecho, fue sometido a “tratamiento tutelar”. Pablo
Mansilla, Carlos Mansilla, Daniel Aguilar, Néstor Aguilar y Rubén Bach recibieron
cinco años de prisión por coacción agravada. Darío Catrihuala, quien
supuestamente disparó el arma contra Sayago y otros dos policías, recibió
también cinco años de prisión por lesiones graves calificadas. Juan Pablo
Bilbao y Alexis Pérez, quienes nunca fueron mencionados en ninguna declaración
durante ni previa al juicio, fueron sobreseídos.
Los jueces
fundamentaron sus condenas basándose solo en uno o dos testimonios por
trabajador condenado y sin ninguna evidencia material. Además cerraron el caso sin
siquiera tratar muchos de los aspectos centrales, como por ejemplo, la
identidad del supuesto francotirador que algunos de esos mismos testimonios
afirmaron ver, o las responsabilidades de la jerarquía policial en el caso.
¡Cuánta ceguera mental hace falta para no ver que los jueces no tienen ninguna
intención de hacer lo que ellos llaman justicia! ¡Cuán obvio es que solo les
importa castigar a los trabajadores y desmantelar su lucha!
MÁS ALLÁ DE LOS PETROLEROS DE LAS HERAS
Aunque la amenaza
de que los trece trabajadores condenados vayan a la cárcel obliga a priorizar
la cuestión de la condena, ésta es solo un episodio de lo que fue toda la
orquestación represiva contra el movimiento de los petroleros. Entendido así,
en su globalidad, el hecho represivo ya no puede ser atribuído solo a unos
jueces, comisarios, policías o políticos. La militarización de Las Heras y la
subsecuente “caza de brujas”, se realizaron para desbaratar una organización
que hubiera podido reducir las ganancias de las empresas petroleras y del
Estado.
Incluso se puede
levantar todavía más la mirada. Hechos como este, que se repiten a lo largo del
globo y a lo largo de la historia, hacen parecer la cuestión represiva como una
manifestación concreta, como hecho. Pero la represión propiamente dicha está
encarnada en la misma existencia de este sistema y se mantiene latente solo gracias
al estado de sumisión logrado. Por eso la cantidad de hechos represivos y su
violencia puede oscilar según sea más o menos requerido por situaciones particulares
y según tenga la burguesía más o menos herramientas a las cuales recurrir para
desactivar una determinada lucha, pero el aparato represivo y su acción
manifiesta u oculta son una necesidad constante de este sistema.
Ahora bien,
constante no quiere decir estática. No son solo los aparatos militares y
policíacos los que están en permanente renovación, incorporando nuevas tácticas
y tecnologías; las funciones de vigilancia se profundizan transversalmente en
toda la población. Esta región, en particular, manifiesta además los indicios
de una reorganización formal del aparato represivo: el nombramiento de ex
represores en cargos estratégicos (Milani, Berni, etc.), la ley anti-terrorista
y el proyecto de ley anti-piquetes, la direccionalidad de los aparatos de
inteligencia (el Proyecto X, los casos de infiltrados en organizaciones de
izquierda), la militarización de ciudades, la instalación de cámaras de
seguridad, la incorporación de identificadores biométricos en los nuevos DNI,
etc.
Todo esto ocurre
frente a una ínfima oposición, y lo que es peor, frente a una sustancial
aceptación y apoyo por parte de quienes son su verdadero objeto de control. El
Capital nos educa desde niños, haciéndonos aceptar y hasta desear su esclavitud
asalariada. No solo se ha logrado así la aceptación de la represión constante
que significa el Capital, sino incluso la imposibilidad de imaginar
alternativas a este sistema de esclavitud asalariada. Es predecible que quien
se encuentra ajeno a la historia de su clase y cree ingenuamente que “el Estado
está para representarnos, la policía para protegernos y los jueces para hacer
justicia”, limite su reclamo por el conflicto de Las Heras a jueces más justos,
policías menos corruptos y políticos más representativos.
Podríamos, como
todo buen político, congraciar con todo este pensamiento común, reclamar la
liberación de los petroleros bajo consignas contra la corrupción policial,
contra la parcialidad de los jueces, o contra el “derechismo del gobierno”.
Podríamos decir, por ejemplo, que esto podría evitarse con comisarías bajo
control vecinal, juicios por jurados de pares, y con más diputados
“trabajadores”. Pero sabemos que presentar estas “injusticias” como defectos
subsanables de las mismas instituciones que mantienen este sistema de explotación
no solo es una mentira, sino que oculta la violencia total y cotidiana del
Capital y el Estado.
No podemos
escindir la lucha por la liberación de los petroleros de la necesidad de una
transformación radical de la sociedad. La reorganización del sistema represivo
no puede combatirse legitimando sus instituciones, haciendo de los hechos
represivos excesos limitables. Tampoco puede combatirse con reformas, porque
éstas son justamente los mecanismos que le dan vitalidad a su existencia. El
sistema represivo solo puede combatirse con la organización de los explotados,
de quienes mantenemos con nuestro trabajo su existencia, y cualquier rodeo
reformista no es más que una trampa en la que debemos evitar caer. La
destrucción de las herramientas con que se mantiene este sistema no es un
objetivo a largo plazo, sino el camino que debe seguirse en cada lucha.
¡Abajo el Estado y sus
cárceles, policías y milicos!
¡Abajo el Capital!
Para descargar este material:
[1] Cita a
Hector Segobia, en http://www.elmilitante.org/amrica-latina-principal-137/argentina-principal-139/3088-sobre-la-lucha-de-los-trabajadores-petroleros-de-la-patagonia.html
[3] Ídem.
[4] Las Heras: detienen a otros diez sospechosos por el crimen del policía. En http://edant.clarin.com/diario/2006/03/10/elpais/p-01501.htm
[5] Absolución: la voz del párroco de Las Heras, ANRed. En http://www.anred.org/spip.php?article7240
[6] Luis Bicego, párroco de Las Heras. Entrevistado en El Kirchnerismo feudal, Diego Rojas.
[7] Ramón Cortéz, entrevistado en GEN FM. Tomado de http://www.marcha.org.ar/index.php/nacionales/144-nacionales/5001-las-heras-nunca-pudo-haber-salido-el-balazo-de-la-manifestacion
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